1 de diciembre de 2025

Latido del mes - Diciembre

Comenzamos un mes y un tiempo litúrgico importante del año. En medio de la crisis de fe tan grande que vivimos en la Iglesia, este Adviento no puede ser uno más para ti.

No puede serlo porque no podemos permanecer indiferentes mientras vemos cómo tratan de cambiarnos la fe.
No puede serlo porque cuanto mayor es el poder del pecado en el mundo, mayor tiene que ser nuestra conversión.
No puede serlo porque en medio de las tinieblas, el Señor nos llama (a ti y a mí) a ser luz, quizá la única luz para muchas personas a nuestro alrededor.

Este Adviento tiene que ser, de verdad, ese cambio que tantas veces Le has pedido al Señor. Porque cada vez queda menos tiempo. Porque cada vez queda menos fe. Porque el Señor y la Virgen nos necesitan santos, purificados de toda mundanidad y desprendidos de nosotros mismos, para poder ser útiles a lo que necesiten de nosotros en estos momentos. Por ello, te animamos a vivir este Adviento como si fuera el primero, el último, el único.

Ama a la Inmaculada

Mientras algunos quieren apagar el amor a la Santísima Virgen en los corazones de sus hijos fieles, acudamos al refugio seguro de los santos, donde encontraremos las brasas siempre encendidas para reavivar nuestra fe y nuestra esperanza y un camino seguro al Corazón de Nuestra Madre.

“Queridísimos hijos, cómo desearía decirles, repetirles lo buena que es la Inmaculada, para poder alejar para siempre de sus pequeños corazones la tristeza, el desaliento interior, el abatimiento. La sola invocación “María”, acaso con el ánimo sumergido en las tinieblas, en las arideces, y hasta en la desgracia del pecado, ¡qué eco produce en su Corazón que tanto nos ama! Y cuanto más infeliz es el alma, hundida en sus pecados, tanto más este Refugio de los pobres pecadores como nosotros, la rodea de cariñosa y solícita protección. Pero no se aflijan nunca si no sienten tal amor. Si quieren amar, ésta es ya una señal segura de que están amando; se trata sólo de un amor que procede de la voluntad. También el sentimiento exterior es fruto de la gracia, pero no siempre sigue inmediatamente a la voluntad. Puede venirles, queridos míos, un pensamiento, casi una triste nostalgia, una súplica, un lamento. “¿Quién sabe si la Inmaculada me ama todavía?” ¡Hijos amadísimos! Se lo digo a todos juntos y a cada uno en particular en su nombre, anótenlo bien, en su nombre: Ella ama a cada uno de ustedes, los ama mucho y en todo momento sin excepción alguna. Esto, queridísimos hijos, se lo repito en su nombre. Ámala, Ámala a la Inmaculada. Ella te hará feliz. Fíate de ella sin límites.”

San Maximiliano María Kolbe

Las espinas de noviembre

Con la confianza de que Dios es el único que puede convertir las espinas en rosas, pedimos perdón por tantas heridas que en este mes de noviembre se han infligido en el Cuerpo Místico de Cristo: Su Santa Iglesia.

Por los que frivolizan con la salvación de las almas afirmando que “el corazón del Evangelio es la certeza de que nadie se pierde para siempre”. Perdón, Señor, perdón.

Por los que menosprecian a la Santísima Virgen, fingiendo exaltar sus virtudes humanas, mientras rebajan sus privilegios divinos. Perdón, Señor, perdón.

Por los que promueven el indiferentismo religioso defendiendo que “ninguna religión posee la verdad”. Perdón, Señor, perdón.

Por los que desprecian el sacramento de la confesión, diseñando alternativas que confunden pero no salvan. Perdón, Señor, perdón.

Por quienes anteponen la conversión ecológica a la conversión a Cristo y pretenden poner a la Iglesia al servicio de las agendas globalistas. Perdón, Señor, perdón.

Por los que consideran que las verdades de fe son “controversias teológicas que han perdido su razón de ser”. Perdón, Señor, perdón.

El propósito de diciembre

En esta época en la que sobreabundan los calendarios de Adviento de todo tipo, queremos unirnos a la tradición de la Iglesia que no contempla este tiempo de preparación únicamente para la primera venida de Cristo, sino que pone su mirada también en su Segunda Venida. Por ello, el propósito de este mes es:

Meditar cada día las citas de nuestro
Calendario del Segundo Adviento

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