Latido del mes - Mayo
Entramos en el mes de la Santísima Virgen, Reina y Madre de los Últimos Tiempos. A Ella debemos acudir como niños: con fe, confianza y humildad para que nos acoja en el refugio de Su Inmaculado Corazón, especialmente en estos tiempos de tinieblas, confusión y apostasía en la Iglesia. Ella, en Fátima hace 109 años, nos da las instrucciones para vivir estos tiempos unidos a Ella:
«¡No tengáis miedo!», «¿Queréis ofreceros a Dios para soportar todos los sufrimientos que Él os quiera enviar, en acto de reparación por los pecados con que Él es ofendido y de súplica por la conversión de los pecadores?», «Vais, pues, a tener que sufrir mucho, pero la gracia de Dios será vuestro consuelo», «Recen el Rosario todos los días», «Jesús quiere servirse de ti para hacerme conocer y amar. Él quiere establecer en el mundo la devoción a mi Inmaculado Corazón.», «No te desanimes. Yo nunca te dejaré. Mi Inmaculado Corazón será tu refugio y el camino que te conducirá hasta Dios.», «Santificáos por los pecadores y decid muchas veces y en especial cuando hagáis algún sacrificio: «Oh Jesús, es por tu amor, por la conversión de los pecadores y en reparación por los pecados cometidos contra el Inmaculado Corazón de María», «Si hacen lo que yo os diga, se salvarán muchas almas y tendrán paz.», «Rezad, rezad mucho y haced sacrificios por los pecadores, que van muchas almas al infierno por no haber quién se sacrifique y pida por ellas», «¡No ofendan más a Nuestro Señor que ya está muy ofendido!», «Por fin Mi Inmaculado Corazón triunfará»
María en la lucha final
«El poder de María sobre todos los demonios resplandecerá, sin embargo, de modo particular en los últimos tiempos, cuando Satanás pondrá asechanzas a su calcañar, o sea, a sus humildes servidores y pobres hijos que Ella suscitará para hacerle la guerra. Serán pequeños y pobres a juicio del mundo; humillados delante de todos; rebajados y oprimidos como el calcañar respecto de los demás miembros del cuerpo. Pero, en cambio, serán ricos en gracias y carismas, que María les distribuirá con abundancia; grandes y elevados en santidad delante de Dios; superiores a cualquier otra creatura por su celo ardoroso; y tan fuertemente apoyados en el socorro divino, que, con la humildad de su calcañar y unidos a María, aplastarán la cabeza del demonio y harán triunfar a Jesucristo.»
Tratado de la Verdadera Devoción a María
San Luis María Grignion de Montfort
Las espinas de abril
A medida que no se reparan las ofensas que recibe el Señor en Su Cuerpo Místico que es la Iglesia, cada vez son más frecuentes y más graves las nuevas heridas que le infligen Sus enemigos infiltrados. Seamos con nuestra oración y ofrecimientos un dulce bálsamo para su Sacratísimo Corazón.
Por quienes blasfeman contra Dios para justificar y promover las ideologías que contradicen la naturaleza humana. Perdón, Señor, perdón.
Por los que rebaten las palabras de San Pablo: «¿Qué comunión puede tener el que cree con el que no cree?» (2 Corintios 6,14). Perdón, Señor, perdón.
Por quienes impunemente utilizan su ministerio episcopal para mantener en el error a quienes se han separado de la Iglesia Católica. Perdón, Señor, perdón.
Por aquellos que desprecian la sangre de los mártires, buscando la unidad con quienes han apostatado de la verdadera fe. Perdón, Señor, perdón.
Por los que promueven lo que es abominable a Dios y banalizan la lujuria, poniendo en peligro la salvación de las almas. Perdón, Señor, Perdón.
Por quienes desprecian lo más sagrado. Perdón, Señor, Perdón.
El propósito de mayo
Conságrate este mes al Inmaculado Corazón de María, con la preparación y la fórmula de San Luis María Grignion de Montfort