Latido del mes - Marzo
Avanzamos en este tiempo de Cuaresma con las breves meditaciones que nos ofrecen los Padres del desierto. Ellos, con su vida entregada enteramente a la oración y la penitencia en medio de la soledad, el silencio y el aislamiento del mundo, nos ayudan a tener la disposición adecuada para vivir este tiempo de penitencia y purificación.
Uno de estos grandes Santos es San Antonio Abad. En su biografía, escrita por San Atanasio, se cuenta que estando un día en Misa escuchó en el Evangelio las palabras que Jesús le dijo al joven rico: «Si quieres llegar hasta el final, vende lo que tienes, da el dinero a los pobres –así tendrás un tesoro en el cielo– y luego vente conmigo». Entonces San Antonio sitió que esas palabras iban dirigidas directamente a él e inmediatamente vendió todas sus posesiones y las repartió entre los pobres, dejándose una pequeña parte para su sustento. Entonces otro día, de nuevo el Evangelio le interpeló: «No os agobiéis por el mañana». Y repartió también lo poco que se había guardado para sí.
Pidamos al Señor, por intercesión de San Antonio que nos conceda en esta Cuaresma la gracia de vivir confiados en Su Providencia y crecer en la pobreza de espíritu.
Los Dolores de la Virgen
«Pero quizá alguien dirá: «¿Es que María no sabía que su Hijo había de morir?» Sí, y con toda certeza. «¿Es que no sabía que había de resucitar al cabo de muy poco tiempo?» Sí, y con toda seguridad. «¿Y, a pesar de ello, sufría por el Crucificado?» Sí, y con toda vehemencia. Y si no, ¿qué clase de hombre eres tú, hermano, o de dónde te viene esta sabiduría, que te extrañas más de la compasión de María que de la pasión del Hijo de María? Este murió en su cuerpo, ¿y ella no pudo morir en su corazón? Aquélla fue una muerte motivada por un amor superior al que pueda tener cualquier otro hombre; esta otra tuvo por motivo un amor que, después de aquél, no tiene semejante.»
San Bernardo
Las espinas de febrero
Si la Cuaresma es un tiempo de oración y purificación, seamos generosos en ofrecer sacrificios en este tiempo, especialmente en reparación por las heridas que dañan el Cuerpo Místico de Cristo, Su Santa Iglesia.
Por quienes escandalizan a los fieles, promueven el sacrilegio y desprecian la reverencia debida al Santísimo Sacramento. Perdón, Señor, perdón.
Por quienes abusan de su autoridad y amenazan con imponer sanciones injustas a quienes permanecen fieles a la Tradición de la Iglesia Católica. Perdón, Señor, perdón.
Por los que buscan situar a la mujer en una posición de igualdad, según las lógicas mundanas y no según las normas litúrgicas que emanan de la voluntad divina. Perdón, Señor, perdón.
Por los que promueven impunemente el abominable crimen del aborto desde las instituciones que pertenecen a la Iglesia Católica. Perdón, Señor, perdón.
Por los obispos que enseñan el error promoviendo la bendición de los pecados que claman al Cielo. Perdón, Señor, Perdón.
Por quienes promueven el indiferentismo religioso equiparando la Cuaresma con el Ramadán de los musulmanes. Perdón, Señor, Perdón.
El propósito de marzo
Marzo es el mes de San José, encomiéndate a él de forma especial en todo lo que hagas