1 de junio de 2026

Latido del mes - Junio

Entramos en el mes del Sagrado Corazón de Jesús y del Corpus Christi. Dos festividades que están estrechamente unidas y que nos deben llevar a una profunda reflexión sobre el Amor tan grande que el Señor ha derramado por nosotros hasta dar la vida por nuestra redención, pero sobre todo por el poquísimo y paupérrimo amor que nosotros le ofrecemos como reparación y consuelo.

El Corazón de Cristo sufre hoy más que nunca en la historia, porque siendo el momento en el que más conocimiento hemos recibido sobre esta preciosísima devoción, a través de las Escrituras, los Santos, los místicos, los Papas y la Santísima Virgen, es también el momento en el que más se Le hiere y desprecia, con el pecado, con el sacrilegio, con la falta de fe y los ataques a la Eucaristía.

Aunque las apariciones de Paray-Le-Monial a Santa Margarita María de Alacoque son las más conocidas, cuatro siglos antes, el Corazón de Jesús se apareció a Santa Gertrudis.

En una visión, el día de San Juan, el Señor le permitió apoyar su cabeza en la llaga de Su costado y escuchó palpitar el Corazón divino. Preguntó a San Juan si él también lo escuchó así en la Última Cena y por qué no lo describió en su Evangelio. Este le contestó que la revelación del Sagrado Corazón de Jesús estaba reservada para tiempos posteriores cuando el mundo, aumentando en frialdad, necesitaría ser reavivado en el amor.

Que en este mes seamos reavivados en el Amor de Cristo y correspondamos, con nuestra vida ofrecida, a Sus ansias redentoras.

El Inmaculado Corazón de María

Como allí donde está el Hijo, también está la Madre, este mes celebramos también el Inmaculado Corazón de María, el refugio seguro para estos tiempos de apostasía e impiedad, y la promesa del triunfo final para quienes combaten con fidelidad en Su ejército y bajo Sus órdenes.

En Fátima, Jacinta le hizo esta confidencia a Lucía:

«A mí me queda poco tiempo para ir al Cielo, pero tú te vas a quedar aquí abajo para dar a conocer al mundo que nuestro Señor desea que se establezca en el mundo la devoción al Corazón Inmaculado de María (…) Diles a todos que pidan esta gracia por medio de ella y que el Corazón de Jesús desea ser venerado juntamente con el Corazón de su Madre. Insísteles en que pidan la paz por medio del Inmaculado Corazón de María, pues el Señor ha puesto en sus manos la paz del mundo.»

San Juan Eudes fue el padre, doctor y gran apóstol de la devoción y del culto litúrgico a los Sagrados Corazones de Jesús y de María. A él debemos estas palabras:

«Pero entre todas las maravillas, hay una que supera a las demás: el Corazón incomparable de esta gran Reina; que es lo que más cabe admirar en ella. Porque es un mundo de maravillas; un océano de prodigios; un abismo de milagros; principio y fuente de cuantas raras y extraordinarias cosas se admiran en esta gloriosa Princesa. Ha sido la humildad, la pureza y el amor de su Santísimo Corazón lo que en definitiva la ha elevado a la tan sublime dignidad de Madre de Dios; lo que la ha hecho digna en consecuencia de cuantos favores, gracias y privilegios de que la ha colmado Dios sobre la tierra; de cuantas glorias, gozos, felicidades y grandezas ha sido colmada en el cielo, y de cuantas cosas grandes y maravillosas Dios ha operado y operará por toda la eternidad en ella y por ella.»

Las espinas de mayo

El Sagrado Corazón de Jesús sufre por la ingratitud, las irreverencias, los sacrilegios, la frialdad y el desprecio con que es tratado en el sacramento de amor, especialmente por los corazones que Le están consagrados. Pidamos perdón y ofrezcamos reparación.

Por quienes contribuyen a poner al Hombre en el lugar que solo corresponde a Dios. Perdón, Señor, perdón.

Por los que proponen misiones comunes con quienes odian la verdadera fe y matan a quienes la profesan. Perdón, Señor, perdón.

Por quienes tratan buscan destruir los sacramentos por la vía de la sinodalidad. Perdón, Señor, perdón.

Por aquellos que promueven la ideología de género en la Iglesia y quienes no hacen nada para evitarlo. Perdón, Señor, perdón.

Por quienes desprecian y profanan lo más sagrado. Perdón, Señor, Perdón.

Por quienes buscan caminos y soluciones para la humanidad distintos a Cristo. Perdón, Señor, Perdón.

El propósito de junio

Reza, con actitud de reparación, la oración de Misericordia a los Corazones de Jesús y María de San Juan Eudes

Oh benevolísimo y misericordísimo
Corazón de Jesús,
estampa en nuestros corazones
una imagen perfecta de tu gran misericordia,
para que podamos cumplir
el mandamiento que nos diste:
«Serás misericordioso
como lo es tu Padre».

Madre de la misericordia,
vela sobre tanta desgracia, tantos pobres,
tantos cautivos, tantos prisioneros,
tantos hombres y mujeres que sufren persecución
en manos de sus hermanos y hermanas,
tanta gente indefensa,
tantas almas afligidas,
tantos corazones inquietos,

Madre de la misericordia,
abre los ojos de tu clemencia
y contempla nuestra desolación.
Abre los oídos de tu bondad
y oye nuestra súplica.

Amorosísima y poderosísima abogada,
demuéstranos que eres en verdad
la Madre de la Misericordia.

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